El VPH es la infección de transmisión sexual (ITS) más común. El VPH es un virus distinto al del VIH y VHS (herpes). El VPH es tan común que casi todos los hombres y todas las mujeres sexualmente activos lo contraen en algún momento de su vida. Hay muchos tipos distintos de VPH. Algunos tipos pueden causar problemas de salud como verrugas genitales y cánceres.

 

TRANSMISIÓN SEXUAL

El VPH se transmite mediante el contacto de la piel o mucosas. La principal vía de contagio es la vía sexual (por penetración vaginal y/o anal y menos frecuentemente por el contacto piel con piel de la zona genital y por el sexo oral). Cualquier persona sexualmente activa que tenga contacto genital (incluso sin penetración) con otra persona infectada por el VPH puede contagiarse. De hecho, esta infección constituye la infección de transmisión sexual más frecuente a nivel mundial y puede transmitirse incluso cuando la persona infectada no presenta signos ni síntomas.

La mayor probabilidad de contagio se da en los primeros años de vida sexual por lo que entre el 20-30% de mujeres jóvenes (antes de los 30 años) son portadoras de VPH-AR. El porcentaje de portadoras disminuye progresivamente con la edad hasta situarse por debajo del 10% en mujeres mayores de 50 años. Se estima que aproximadamente el 80% de las mujeres sexualmente activas contactan con al menos un tipo de VPH en algún momento de su vida (este porcentaje es todavía mayor en el caso de los hombres). Sin embargo, cabe resaltar que más del 80% de estas infecciones son transitorias y se resuelven en el transcurso de los dos años posteriores a la infección.

Las mujeres mayores de 30 años presentan una menor prevalencia de infección VPH, pero con un mayor porcentaje de persistencia, lo que conlleva mayor riesgo e incidencia de lesiones precursores a partir de esta edad.

Toda persona sexualmente activa puede contraer el VPH, incluso si tiene relaciones sexuales con una sola persona. Tras la adquisición del VPH, este puede permanecer inactivo durante un tiempo prolongado por lo que la detección del virus puede evidenciarse años después de la transmisión. Una vez se detecta el VPH, no es posible determinar cuándo se adquirió la infección ni quién la transmitió.

Se trata de un virus celular y su capacidad de supervivencia fuera del organismo es muy limitada,  los juguetes sexuales utilizados directamente durante las relaciones íntimas sí pueden contaminarse y actuar como vehículos de transmisión.

Los VPH adquiridos sexualmente pueden producir varios tipos de lesiones dependiendo del tipo de VPH involucrado:

  • Infecciones latentes, sin expresión clínica permaneciendo la piel afectada citológicamente normal. El ADN del VPH se detecta por métodos moleculares y pertenece a los tipos 6 y 11, aunque pueden estar presentes otros tipos. Generalmente afectan al epitelio cervical.
  • Infecciones subclínicas, la piel afectada no presenta lesiones a simple vista pero tras la aplicación de ácido acético al 3-5% aparece una zona blanquecina en la zona afectada.
  • Las verrugas anogenitales que aparecen sobre la piel de la región genital y anal de hombres y mujeres. Están asociadas a los tipos 6 y 11, y no evolucionan a neoplasias.
  • Infecciones activas de larga evolución, asociadas con VPH de alto riesgo (principalmente los tipos 16 y 18), que producen cambios en las células infectadas que conducen a neoplasias genitales.
El riesgo de infección por el VPH:
  • Aumenta con el número de parejas.
  • Es más frecuente el contagio de mujer a varón (17,5 %) que el de varón a mujer (5 %).
  • La mayor incidencia de contagio se produce de la mujer al hombre por vía anal (47 %).
  • Se incrementa con el tabaquismo.
  • Se reduce con el uso del preservativo, aunque no se elimina el riesgo: 

El uso del preservativo ofrece una protección limitada pero estadísticamente significativa (70 %) , por el simple hecho de que no cubre totalmente el área genital de ninguno de los dos sexos, dejando siempre al descubierto el ano, la vulva, la base del pene y el escroto, epitelios cuyo roce puede transmitir el virus. Diversos estudios han mostrado que protege de las verrugas genitales, de alteraciones en la citología cervical (CIN II y CIN III) y del cáncer cervical.

El riesgo de contraer una infección por VPH es dos veces menor entre los hombres sin pareja sexual estable que siempre utilizaban preservativos, en comparación con aquellos que nunca los utilizaran. Además la probabilidad del “aclaramiento” de una infección por un VPH oncogénico es un 30% mayor en los hombres que siempre utilizan preservativos con parejas sexuales no estables, en comparación con los hombres que nunca los utilizan.

  • Se reduce en el caso de parejas masculinas circuncidadas, ante la menor prevalencia viral en ellos.
  • Aumenta con la práctica de sexo anal, tanto en varones homosexuales como en parejas heterosexuales.
  • Se incrementa en presencia de otras enfermedades de transmisión sexual (ETS), especialmente de la chlamydia.

 

TRANSMISIÓN MATERNO-FETAL

No es frecuente pero a veces sucede que una mujer embarazada portadora del VPH contagie al recién nacido durante el parto. El neonato puede desarrollar Papilomatosis Respiratoria Recidivante (PRR) que se presenta en la infancia o, como mucho, en la adolescencia.

Es una enfermedad poco frecuente, 4 nuevos casos al año por 100.000 habitantes,  producida por un genotipo de VPH (similar al de las verrugas genitales) y que se caracteriza por crecimiento de formaciones verrucoides en la garganta. La ausencia de verrugas en el tracto genital de la embarazada no excluye que sea portadora de uno de los genotipos generalmente 6 y 11 y otros, productores de la RRP.

Tradicionalmente se ha venido considerando que el paso por el canal del parto es la vía de contagio materno-fetal por el VPH, pero diversos estudios ponen en tela de juicio esa vía como única responsable de la transmisión, ya que se ha detectado el virus, no solo en secreciones orofaríngeas del neonato, sino también en sangre del cordón y en la propia placenta.

Además, algunos trabajos apuntan a que la cesárea electiva no protege contra dicha transmisión, no habiendo diferencias significativas a la hora de detectar el VPH en neonatos de pacientes que han parido por vía vaginal o a las que se ha practicado una cesárea.

 

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