Desde hace diez años, la Sanidad española incluye la vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH) en las cartillas. Solo, eso sí, en las de las niñas. Las autoridades argumentan que, protegiendo a la población femenina -expuesta al cáncer de útero con el que habitualmente se relaciona esta enfermedad de transmisión sexual-, queda, por extensión, protegida la población masculina. Un error de bulto que ha dejado a su suerte tanto a hombres que tienen sexo con hombres como hombres que lo tienen con mujeres sin vacunar. Médicos y asociaciones exigen remediar esta «discriminación», origen, dicen, de cánceres que causan 600 muertes al año en España. Siguiendo las recomendaciones de la OMS, varios países y algunas comunidades ya han empezado a cambiarlo. 

El virus del papiloma humano (VPH) puede afectar a cualquiera y por eso cualquiera debería tener derecho a que la Sanidad pública le vacunase contra él. Ese es el razonamiento que alinea hoy a representantes de la medicina, el tercer sector y la política. Conocido singularmente por su capacidad para causar cáncer de útero, la Administración incluye desde hace diez años dos dosis de antígenos de este virus en el calendario de vacunación. Solo, eso sí, en el femenino.

“Es vergonzoso, hay una desigualdad clara«, señala a Madridiario Paco Ramírez,presidente de la asociación Colegas, que ha activado una campaña al respecto. Según sus cifras, alrededor de mil mujeres mueren al año de cáncer cervical en España y medio millar por otros asociados al VPH. Pero, al tiempo, recuerda que el virus también causa en hombres 2.000 cánceres al año -de pene, boca, cuello y ano– y 650 muertes. «Confiar en que la presunta inmunidad generada por la vacunación solo de las mujeres protegerá también a los hombres es un desacierto, algo poco científico«, argumenta.

Los hombres más abandonados

Colegas dedica sus esfuerzos al colectivo LGTBIQ+. Su defensa de la generalización de esta vacuna nace de esa militancia, ya que los más perjudicados por la «discriminación» actual son los HSH [hombres que tienen sexo con hombres, una noción más amplia que gays]. «El VPH afecta también a heterosexuales, aunque gran parte están protegidos -explica Ramírez-. Es indudable que los HSH son quienes están desamparados del todo». La entidad afirma que más del 75 por ciento de gays, bisexuales o varones que han tenido experiencias sexuales con otros se contagia del virus, algo que incrementa casi cuatro veces el riesgo de infección por VIH. La Felgtb ha puesto también el grito en el cielo en este punto desde hace tiempo.

Solo dos comunidades –Asturias y Cataluña– han comenzado a vacunar de forma sistemática a niños y a ofrecerla a otros grupos, como jóvenes o adultos HSH y trabajadores del sexo. Una tercera, Navarra, lo ha anunciado recientemente. «Llevamos años proponiéndolo en todo el país», asegura a este periódico Ángel Hernández-Merino,vocal del comité asesor de vacunas de la Asociación Española de Pediatría (AEP).

El comité promueve abiertamente esta ampliación de coberturas. Entre sus diez argumentos -que van desde la ética hasta la erradicación mundial pasando por el freno a las verrugas genitales-, el médico recuerda que hay mujeres que deciden no vacunarse, casi un 25 por ciento de las chicas en todo el país. Según datos de la Comunidad de Madrid, en la región, el número de menores que no recibe la dosis completa contra el VPH antes de abandonar Pediatría es del 17 por ciento. Con la compra de suministros para los varones, los profesionales creen que se estrecharía esa vía de escape.

Sin cambio a la vista

De momento, ni el Ejecutivo regional de Ángel Garrido ni el central de Pedro Sánchez se muestran sensibles a esta campaña. Fuentes de la Consejería de Sanidad aseguran que, salvo cambio de rumbo, Madrid se limitarán a cumplir solo lo que indique el Ministerio y la oficina de Enrique Ruiz Escudero se limitará a «valorar y estudiar» en algún momento del futuro esta petición de pediatras o afectados. Y eso, pese a que, la propia Consejería reconozca en sus publicaciones oficiales que «la mejor prevención contra este virus», además del preservativo, es «la vacunación».

Si la Comunidad no tiene intención de tomar la iniciativa y remedar a los heterogéneos gobiernos de Javier Fernández, Quim Torra o Uxue Barkos, mayores dudas reinan aun en el Ministerio del ramo que dirige la recién llegada Carmen Montón. En su presentación ante el Congreso de los Diputados en julio, en la que dio a conocer las líneas generales de sus venideras políticas, no dedicó ni un segundo ni al papilomavirus ni a la generalización de su vacuna. La ministra -a ella y a la titular de Igualdad, Carmen Calvo, interpela Colegas en su campaña-, reconoció que, a día de hoy, los datos demuestran un «aumento de las infecciones de transmisión sexual», pero su compromiso no ha pasado de un genérico fomento de «políticas preventivas».

Fuentes del Ministerio recuerdan que cualquier cambio en el calendario de vacunación debe aprobarlo la Comisión de Sanidad Pública y luego el Pleno del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (CISNS), un órgano creado hace 30 años y el único capaz de establecer las mínimas inmunizaciones que las comunidades deben incluir en su cartilla. Este consejo necesita la reunión en Pleno para aprobar cualquier modificación puntual de ese calendario (por ejemplo, como consecuencia de desabastecimiento, necesidades logísticas o decisiones políticas) o para aprobar uno nuevo. Pero, según las mismas fuentes, no hay ninguna sesión a la vista.

La OMS lo recomienda si hay dinero

En su última publicación al respecto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) insta a los Gobiernos proteger de forma primordial a las niñas. Lo hace bajo la misma premisa, que así se reduce el riesgo de que el virus pase a los chicos. Ahora bien, el organismo dependiente de la ONU asume en sus conclusiones que es «recomendable» suministrarla también en grupos secundarios siempre que sea viable económicamente. «En muchos casos, son cánceres que se pueden prevenir de una forma fácil y poco costosa. Más vale dedicar ahora unos recursos que invertir mucho más en los tratamientos años después», contraponen desde Colegas.

Lo cierto es que, como ocurre entre nuestras fronteras, son todavía escasos los Estados que han tomado la iniciativa. La AEP cuenta media docena en Europa más Australia, CanadáEstados Unidos.

Para Hernández-Merino, sin embargo, hay esperanza. Igual que hace una década la vacuna del VPH era una rareza, confía en que ahora un ‘efecto dominó’ impulse al resto de comunidades a mirar al flanco masculino. «Estoy seguro de que se acabará incorporando», reitera. «A nosotros, nos parece muy irresponsable que la Comunidad de Madrid no lo quiera considerar, es un tema muy importante», censura Ramírez. «España se está quedando atrás en estos avances».

 

Fuente:
www.diariocritico.com
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