La detección del papiloma en moco cervical no implica en sentido estricto la infección. La integración del virus en el genoma celular es condición necesaria para que se produzca la infección y la persistencia.

Dado que la infección por VPH es asintomática, la forma de detectarla estará basada en el análisis de una muestra de secreción del cuello uterino que nos permitirá, bien detectar la presencia del virus (prueba de VPH), o bien detectar mínimas alteraciones celulares indicativas de que existe infección en ese momento, o alteraciones celulares más importantes sugerentes de lesiones premalignas (citología cervical).

No hay ninguna prueba con sensibilidad del 100%, por lo que siempre existe un riesgo residual de cáncer tras una ronda de cribado o cáncer de intervalo (falsos negativos o neoplasias de progresión rápida).

Test de detección del VPH

Está basada en la detección del virus. Esta prueba no sólo nos informa de si hay infección o no, también puede determinar el tipo específico de virus responsable de la infección.

El uso del test de VPH en el cribado poblacional debe utilizarse en las mujeres de entre 30 y 65 años. No debe utilizarse en las mujeres menores de 30 año, ya que en estas, a pesar de que la prevalencia de VPH es muy elevada, la mayoría de las infecciones se resolverán de forma espontánea en un periodo de dos años

El test de detección del VPH se ha convertido en un test de primera línea en los programas de cribado de cáncer de cuello de útero. De forma general, se pueden diferenciar cuatro tipos:

  • Técnicas de detección de ADN: Las técnicas de genotipado completo resultan muy útiles para la realización de estudios epidemiológicos y para estratificar el riesgo al informar del genotipo concreto
  • Técnicas de detección de ARN: Técnicas de genotipado de 5 genotipos pertenecientes al grupo 1 (VPH 16, 18, 31, 33, 45).
  • Técnicas de hibridación in situ. Su sensibilidad clínica y especificidad son insuficientes
  • Técnicas serológicas. Aunque la serología se utiliza en estudios de eficacia vacunal y epidemiológicos, no puede utilizarse para el diagnóstico rutinario debido a su baja sensibilidad y especificidad.

 

La citología cervical

Es una prueba sencilla e indolora que no precisa ningún tipo de preparación y que consiste en tomar una muestra de las células que recubren el cuello del útero mediante una pequeña espátula o un cepillo. Posteriormente son analizadas con el microscopio. Aquellas células infectadas por el VPH presentan una serie de cambios morfológicos que pueden ser identificados.

El gran problema de la citología es su variable y relativamente baja sensibilidad, que se estima en un 75-80 % para la detección del CIN2 positivo. 

Esta relativamente baja sensibilidad se debe a la variabilidad del material obtenido en la toma, a la calidad de la extensión citológica, así como a la capacidad de detección e interpretación por parte de los profesionales. Por lo tanto, es fundamental contar con una muestra de calidad que haya sido obtenida en condiciones técnicas adecuadas.

 

Las mujeres con resultados anormales en la citología o prueba de VPH deben ser evaluadas mediante los siguientes estudios:

 

Colposcopia

Está basada en la detección del virus. Esta prueba no sólo nos informa de si hay infección o no, también puede determinar el tipo específico de virus responsable de la infección.

Consiste en explorar el cuello del útero mediante una lente a bajo aumento llamado “colposcopio” que permite examinar el cuello del útero con mayor precisión. Tras aplicar una serie de líquidos, las lesiones premalignas del epitelio se hacen visibles por lo que podemos observar su tamaño y localización exacta. Esta prueba no suele producir molestias adicionales a las que pueda producir la toma de la citología.

 

Biopsia de cuello de útero

El diagnóstico definitivo de la existencia de una lesión premaligna del cuello del útero requiere en general la realización de una biopsia.

Si la colposcopia visualiza alguna alteración en el cuello de útero sugestiva de lesión, su ginecólogo realizará una pequeña biopsia del área anormal. Para ello, se utilizan unas pinzas especiales que obtienen un pequeño fragmento de tejido. Este procedimiento suele realizarse sin ningún tipo de anestesia y en la mayoría de casos la molestia es escasa y tolerable.

El análisis de la biopsia permite obtener el diagnóstico definitivo. Este diagnóstico es esencial para definir en qué casos será necesario tratar o simplemente realizar controles periódicos según el grado y características de la lesión y la paciente.

 

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